El Ancrage

Retomar su poder es también restablecer el lazo con las fuentes de energía en sí mismo y en el universo y nutrirse de ellas correctamente, microcosmos-macrocosmos, « como es arriba es abajo ».
Nosotros, hijos de Gaia, somos como la alfombra de hierba de este planeta, entre la tierra y la inmensidad…
Somos conscientes que todo es energía, más o menos densa según la frecuencia vibratoria que cada cosa existente posee. Sabemos también que tenemos un campo energético-magnético que está formado por las emanaciones vibratorias de los diferentes vortex o emisores-receptores de energía.
Estos centros, como receptores, captan la energía (frecuencia de vibración) de la tierra y del cosmos (el sol y otros planetas) si no están bloqueados (quiere decir si no funcionan en su mejor forma). Esto es muy común y como no lo sabemos, no podemos hacer nada para mejorarlo…
Desde ya podemos ser conscientes de la existencia de siete chakras principales conectados a nuestro cuerpo físico por las glándulas endocrinas, cada uno de ellos vibrando a una frecuencia particular, quiere decir ligado a una esfera de energía-conciencia: energía vital, creatividad, confianza en sí mismo, amor incondicional, voluntad-expresión, intuición divina, sabiduría divina. Tenemos también los nadis o meridianos, canales de energía que distribuyen el “prana” para nutrir todos nuestros cuerpos, una vez más, si estos no están bloqueados…
Para esto, podemos desde ya posar nuestras manos sobre cada centro y respirar tranquilamente centrándonos en los latidos de nuestro corazón, en una actitud humilde y receptiva para acoger esta pequeña voz. Ella podrá transmitirnos de una forma o de otra, informaciones sobre cada centro. Si percibimos de cualquier forma que uno de los centros está bloqueado, podemos solicitar en toda humildad, la luz blanca para purificarlo o la luz violeta para transmutarlo. Esta voz nos dirá cuando hemos terminado.
Podemos también estar conscientes que nuestra Tierra está viva, tanto como el sol y todos los astros que nos rodean y que poseen ellos también campos magnéticos y vortex o centros de energía.
La Tierra, en su amor infinito por todas las criaturas, es una fuente de amor incondicional para todos nosotros. Nosotros podemos, a través de estos centros, retomar los lazos ancestrales con nuestra Madre-Tierra, simplemente posando nuestros pies sobre el suelo de pie o sentados, centrándonos en una respiración natural y tranquila, visualizando canales de energía o raíces que descienden desde el centro del corazón hasta el centro de la tierra, pasando por todos los chakras inferiores y por todas las capas de la tierra. En el centro la luz es maravillosa, el cristal verde-esmeralda irradia el amor incondicional y esta energía sube hasta nuestro corazón expandiéndose a todos nuestros chakras, nadis y campo magnético. Podemos igualmente visualizar que somos un árbol, o que abrazamos un árbol, toda imagen que pueda servirnos, será buena para cada cual.
Esto es el ANCRAGE, un “ejercicio” tan simple y al mismo tiempo tan nutriente. Este puede tomar cinco a diez minutos, no es mucho con respecto a todos los beneficios que estar ancrado puede aportarnos.
Existen también las piedras de ancrage, las piedras ligadas al primer chakra: el jaspe rojo, la turmalina negra, los boji y otras. Estas son igualmente piedras de descarga, pues en este intercambio, nosotros damos también a Madre-Tierra nuestras energías llamadas “negativas” o de baja frecuencia, que ella en su amor infinito, transmuta para cada uno de nosotros.
Nosotros podemos también, en este intercambio, darle nuestro amor puro y nuestro agradecimiento por todo aquello con lo que ella nos nutre cada día, cada noche y a todas las criaturas.
Para esto, viajemos al centro de la Tierra y encontraremos el más bello de todos los tesoros: el Amor incondicional.

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