Kuan Yin

Kuan Yin

Hace muuuucho tiempo, éramos conscientes de nuestra conexión a la Fuente y al amor incondicional que brotante de ella. Esta luz-amor proveniente de la Fuente y que vibraba en nuestros corazones (centros cardiacos o de amor) hacía de nosotros unos seres alegres y libres… libres de dar y de recibir… Entonces sobrevino la caída de nuestra consciencia* y ya no fuimos más conscientes de nuestra conexión a la Fuente ni a su amor incondicional… fueron tiempos muy difíciles para todos nosotros…
Algunos de nuestros hermanos y hermanas recobraron este amor incondicional a través de la Madre Tierra, la Pacha Mama. Ellos encontraron la forma de mantenerse conectados a esta Fuente y poco a poco recuperaron sus memorias del pasado feliz en la Unidad. Esto les permitió reconectarse a su propia Fuente de amor puro, divino o incondicional y transmitir esta consciencia, sabiduría y conocimiento a sus hijos.
Otros entre nosotros, menos afortunados, sumidos en el horror absoluto de la perdida de la consciencia de su conexión a la Fuente (vivido por ellos como una desconexión, un corte, un abandono, la nada), cayeron en el caos total a fuerza de haber perdido esta conexión con su corazón y en consecuencia, cayeron en la rueda del karma…. Algunas circunstancias externas y agravantes se agregaron al desafío de nuestro avenir como humanidad. Desde entonces, damos vueltas en círculo, retrocedemos o idealmente, avanzamos…
El viaje ha sido largo, muy muy largo, hemos aprendido mucho y nos queda mucho aun por aprender, este era el objetivo…pero aquel que no ha aprendido su lección necesita repetirla, necesita volver para aprenderla, pues es él mismo quien la eligió…
En este camino de regreso para recuperar nuestra conexión a la Fuente y a nuestra propia Fuente, siempre estuvimos ahí los unos para los otros, siempre tratamos de amarnos lo mejor que pudimos los unos a los otros… Y digo bien « tratar », pues no estando conscientes de nuestra conexión a la Fuente y a nuestra Fuente, nuestro amor no puede ser AMOR sino más bien apego, dependencia, necesidad, deseo, control, manipulación poder… Buscábamos el amor en el otro y no lo encontrábamos… realmente. Buscábamos a dar amor al otro pero no lo amábamos…realmente.
Y un día, los velos de la consciencia comenzaron a levantarse para toda la humanidad, cada uno a su ritmo. Uno de nosotros recupero sus memorias y con ellas su conexión a la Fuente y a su propia Fuente, y un otro día un otro y un otro… y así es desde ese día.
Estas personas re-aprendieron a nutrirse de su propia Fuente en la Fuente de la Tierra y en la Fuente. Re-aprendieron lo que es el amor incondicional aprendiendo a amarse incondicionalmente a ellos mismos, sanando las heridas de su alma acumuladas en numerosas experiencias y vidas para en seguida, poder dar este amor sin apego ni dependencia, desde un alma transparente y sanada.
Esto podría parecer simple, dadas las referencias erradas que hemos acarreado desde entonces… pero muy al contrario, no lo es…
A pesar de estas dificultades, algunos de nosotros lo lograron y son hoy día una gran fuente de inspiración para todos nosotros.
Que todos podamos seguir el camino del amor incondicional, despertar nuestras memorias de pertenencia y con ellas, nuestra conexión a la Fuente, siempre amante y sanadora.
Que todos podamos relacionarnos a partir de un amor sano, respetuoso, temperado, bondadoso, confiado, valiente, tierno mas disciplinado, fuerte mas delicado, hacia nosotros mismos y hacia nuestros hermanos y hermanas…
Dejar de buscar al exterior lo que ES en nosotros, retomar la conexión con las Fuentes, comprender los lazos que nos unen los unos a los otros desde la noche de los tiempos, para vivir finalmente nuestra realidad última: los soles que somos.

*Diferentes versiones existen si deseas buscar

© 2015 Maria del Sol.
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